La dignidad de las personas, el estado de bienestar y la lucha contra el fraude en las ayudas sociales: Lo que el Canal de la Mancha no ha conseguido aislar

por idoiallano

Esta mañana nos hemos levantado con el anuncio de que el gobierno vasco se suma a la guerra contra el fraude en las prestaciones sociales y laborales que ya iniciara Cameron en el Reino Unido la semana pasada

Cameron suprimirá las ayudas a los parados que rechacen ofertas laborales

Guerra al fraude en las prestaciones sociales vascas
Volvemos al siglo XIX y acabamos con la dignidad de las personas pobres a golpe de norma y grito de algunos/as  que nos gobiernan de  “ guerra a los gorrones del estado de bienestar”. ¡Cómo si los gorrones se encontrasen entre las colas del Inem o las vigiladísimas personas que cobran la renta básica!

Casi de modo premonitorio escribía Toni Judt antes de su muerte Algo va mal,  libro sobre el que ya he comentado con algunos/as en otras ocasiones. Y hacía especial referencia en él al golpe a la ciudadanía plena y al derecho a la asistencia pública  que supuso la ley de pobres inglesa de 1834

La nueva ley de pobres era un insulto. Obligaba a los indigentes y desempleados a elegir entre un trabajo al salario que les ofrecieran, y la humillación del hospicio. Aquí como en otras formas de ayuda pública del siglo XIX , que aún se consideraban y describían como caridad, el nivel de protección y apoyo estaba calibrado para que fuera menos atractivo que la peor alternativa posible.

La Ley se basaba en teorías económicas contemporáneas que negaban la posibilidad misma de desempleo en un mercado eficiente : si los salarios bajaban lo suficiente y no había una alternativa atractiva al trabajo, todo el mundo acabaría encontrando empleo.

Durante los 150 años siguientes los reformadores se esforzaron por abolir prácticas tan degradantes . En su momento, la nueva ley de pobres y sus equivalentes extranjeras fueron sustituidas por la provisión pública de asistencia como un derecho”

Así pues volvemos a definir la condición cívica según la fortuna económica. Y a establecer que el desempleo o el cobro de la renta básica  es fruto del mal carácter, el fraude, la picaresca o la indolencia

Y este desprecio a los pobres ya no sólo es un pensamiento fugaz que desechar , si no que se nos pide que seamos delatores, que se nos meta bien en la cabeza que es parte de nuestro deber cívico husmear, aislar y denunciar al pobre. Poco se nos pide a la ciudadanía que seamos delatores de la corrupción  a otros niveles. A esa delación tan sólo concurre la prensa, los medios de comunicación afines,  bien guiados por asesorías y filtraciones más o menos interesadas.

Nos aventuramos pues y de nuevo, no por la historia nos hemos librado de ella,  hacía las nuevas leyes contra los pobres que fueron la vergüenza de una humanidad que creyó alguna vez en la igualdad.

Quién nos iba a decir que las reflexiones que recogía Gorka Moreno Márquez en este trabajo de investigación sobre la diferencia entre empleo pleno y el pleno empleo iban a estar ahora de plena actualidad
Trabajo y ciudadanía: Un debate abierto

“Como bien apuntan algunos autores, la sociedad no puede basarse única y exclusivamente en el empleo, un empleo que cada vez dignifica menos y no dota de estabilidad económica a mucha gente. Propuestas como las de la sociedad multiactiva (Gorz, 1998), el tránsito del pleno empleo al empleo pleno (Zubero, 2000) pasando del pleno empleo a la plena actividad, o la sociedad cívica (Beck, 2000) han de ser muy tenidas en cuenta. Más que asegurar un empleo, el objetivo debe ser garantizar el bienestar a través del trabajo, en todas sus diversas vertientes”

7 comentarios to “La dignidad de las personas, el estado de bienestar y la lucha contra el fraude en las ayudas sociales: Lo que el Canal de la Mancha no ha conseguido aislar”

  1. En relación a la investigación orwelliana a la que se está sometiendo a estas personas preceptoras de ayudas sociales, que yo creo que no puede darse en un estado social y de derecho Ver hoy en el Correo Digital
    Vitoria retira las primeras ayudas sociales tras las denuncias ciudadanas http://129.100.100.13/documentacion/2010/11/16/la-dignidad-de-las-personas-el-estado-de-bienestar-y-la-lucha-contra-el-fraude-en-las-ayudas-sociales-lo-que-el-canal-de-la-mancha-no-ha-conseguido-aislar/

  2. Yo no creo que se hagan normas contra “los pobres”. Hace años se empezó la lucha contra el fraude fiscal, tanto desde el ámbito de las administraciones, como sobre todo en el ámbito social, para que nos diésemos cuenta de que el que defraudaba a hacienda (aunque fuese una persona de clase media-baja), nos estaba robando a todos.

    Creo que la intención de estas normas es evitar que se pervierta el carácter asistencial de prestaciones y subsidios. Se ofrecen para paliar una situación indeseable de falta de trabajo, no para pagar uno o dos años sabáticos, que es lo que sucedía (espero que con la crisis no haya nadie tan imprudente) hasta hace muy poco aunque fuese en una minoría de los casos. Y en ese sentido me parece acertado vigilar a quien no utiliza los recursos públicos que pagamos todos para los usos para los que fueron destinados.

    Se pagan más de 2.000 millones de euros mensuales en prestaciones por desempleo. Si solamente el 1% lo cobra sin intención de trabajar y eso se evita, el estado se ahorra 240 millones de euros anuales, que supone más del doble de lo que se gasta en Investigación y desarrollo en el ámbito de la educación.

  3. 1. Sobre el carácter asistencial precisamente hablaba: Mo es una prestación graciosa del estado si no un derecho, como lo es el derecho a la educación. Han sido años de historia para conseguir avances sociales sobre la dignidad de la persona independientemente de la fortuna o de la suerte que esta tenga. La ciudadanía no se otorga, se es ciudadano/a con derecho a ella.

    2. La Renta básica como sueldo para toda la ciudadanía ha sido una opción del Wellfare state. ”
    La Renta Básica es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.” http://www.redrentabasica.org/ y http://es.wikipedia.org/wiki/Renta_b%C3%A1sica_universal y http://www.attacmadrid.org/indicedin/indicedin.php?p=11

    3. La cantidad invertida en formación y fuga de cerebros de personas que no están dispuestas a quedarse en el paro y tener que trabajar de lo que les ofrezcan: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Fuga/cerebros/elpepiopi/20101011elpepiopi_9/Tes

    4. La cantidad destinada a sanar las enfermedades mentales de una sociedad con personas que pierden su dignidad: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Fuga/cerebros/elpepiopi/20101011elpepiopi_9/Tes
    http://www.elpais.com/articulo/salud/trastornos/mentales/segunda/causa/baja/laboral/elpepusocsal/20100209elpepisal_3/Tes

    5 La propia consejera que ha decidido revisar 88000 expedientes de concesión de rentas de pobreza afirma que no hay apenas fraude “En cuanto al fraude de las ayudas sociales, ha asegurado que suscita “un debate ficticio” porque “hacemos siempre un excesivo énfasis” en dicho fraude “frente al resto de las situaciones de fraude que se pueden dar en el resto de contribuyentes o en otros ámbitos de la sociedad”.

    Además, ha defendido que “la inmensa mayoría” de las personas que reciben las prestaciones del sistema de garantía de ingresos “lo cobran adecuadamente” Pero que es su competencia hacerlo. ”

    La concesión de esas ayudas es lo más riguroso posible y de ella se responsabiliza a un buen número de trabajador=s de los servicios sociales, y sin embargo sabiendo eso, la cantidad de dinero que en su revisión se va a perder por horas de trabajo ni se calcula. Será infinitamente mayor que el ridículo fraude encontrado. De hecho en Vitoria , en donde el ayuntamiento está haciendo lo mismo de los expdiente revisados ha encontrado sólo dos caso de “posibles anomalías” .

  4. La renta básica de la que hablo, de facto sólo la ha hecho efectiva Brasil. La nuestra es una Renta de Ingresos dependiente la Ley de garantía de Ingresos que sólo se otorga a personas en riesgo de exclusión. Te dejo esta aclaración porque aunque ha sido una reclamación y aspiración del Estado de Bienestar, sólo nos hemos aproximado a ella.

  5. Efectivamente, las prestaciones por desempleo no son dádivas que conceda el gobierno a los desempleados, sino un derecho reconocido en las leyes. Pero los derechos no están exentos de condiciones, y las condiciones para acceder a una prestación o un subsidio por desempleo son varias. Una de ellas es que quien haya perdido el trabajo lo haya hecho contra su voluntad. Es decir, alguien que se va de su trabajo porque no le apetece trabajar allí no tiene derecho a una prestación. De la misma manera, alguien que no tiene intención de trabajar en los meses sucesivos tampoco lo tiene. No tiene el derecho, y hay que controlar que no lo ejerza, porque estaría recibiendo un dinero público que no le corresponde y que no se estaría destinando a otros usos legítimos.

    La renta básica universal a mí me parece una imprudencia y una medida que no solo no ayuda a la sociedad, sino que la perjudica. En primer lugar, en España es inviable porque no podría sostenerse económicamente. Quizás pudiese ser viable en países muy ricos en recursos naturales, de tal manera que los beneficios de su explotación pudiesen dedicarse a esta renta, pero no es el caso español. Aquí el dinero hay que ganárselo con el trabajo porque no tenemos petróleo. En segundo lugar, creo que desincentiva el trabajo y el esfuerzo. Mucha gente se sentiría cómoda viviendo con esa renta, y mucha gente se sentiría incómoda trabajando para pagarla. No me parece justo.

    Creo que la forma de fomentar que los cerebros se queden en España es facilitándole las condiciones para que puedan desarrollar su trabajo. A los emprendedores hay que reducirles los trámites que tienen que realizar y los impuestos que deben pagar para montar sus empresas. Si funcionan bien ya habrá tiempo para que contribuyan. Pero si sobre alguien que tiene una idea cargamos el peso de tener que sostener las rentas para todos los ciudadanos, los impuestos por iniciar un negocio (aunque no esté facturando todavía), la burocracia, las trabas idiomáticas y de otros tipos de las autonomías, y la inseguridad jurídica de una legislación hipertrofiada que le impide conocer el marco que regulará su actividad, provocamos que las ideas vuelen con quienes las portan.

    Un desempleado puede capitalizar el total de la prestación a la que tiene derecho para cobrarla de una vez y montar un negocio. Eso es muy positivo. Lo que es reprochable es vivir de los subsidios sin hacer nada hasta que se agotan, y en ese momento empezar a buscar trabajo. Eso pervierte la idea de la prestación y del subsidio, y eso es lo que en un momento de crisis no se puede soportar. Además, en España, desgraciadamente, hay muchas personas que ven este derecho como incondicional, y cuando se les agota reclaman más ayudas, con lo que se entra en un círculo vicioso: el nivel asistencial no se percibe como tal sino como un cobro al que se tiene derecho (como unos ahorros que se han ido acumulando), por lo que hay que ir creando sucesivamente más niveles sin que aporten más valor: prestación por desempleo -> subsidio por desempleo -> Programa temporal de protección por desempleo -> Prórroga del programa temporal -> etc, etc.

  6. Hola Carlos y ante todo gracias por tus ganas de debate y tu trabajado diálogo. La verdad es que es raro de ver. Muchas gracias
    Decía Subirats hace muy poco : “Por tanto, cuando hablamos de‘empoderamiento’, de participación en las políticas, hemos de empezar por entender y comprender el grado de autonomía de cada quien, y facilitar que esa autonomía adquiera los elementos críticos necesarios para que pueda mantener una relación horizontal, simétrica, con los que prestan servicios, con los que quieren ayudarle a vivir con dignidad.”
    Y por eso te pregunto Carlos…qué es lo que hacen, en tu opinión a las políticas sociales diferentes de otras cualesquiera? En qué momento dejamos de concebir el diseño de los servicios públicos sociales como servicios de confianza, localizados e individualizados? ¿cuando se trata de atender a personas en riesgo de exclusión ? En qué momento y quiénes han decidido que estas personas no pueden decidir, participar, optar, avanzar?
    Amartya Sen y Marta Nussbaum defienden una justicia social basada en las capacidades: Cuando una persona no es capaz de ser tan hábil o tan formada como para poder vivir dignamente de su trabajo el estado suple esa carencia para que la persona consiga esa capacidad. De eso se trata. No hablamos de contraprestaciones, hablamos de conseguir capacitar a las personas para que todas puedan partir de un mínimo indispensable. Lo que la Renta básica de ciudadanía in tenta asegurar es ese mínimo. http://es.wikipedia.org/wiki/Martha_Nussbaum
    Pero la investigación y espionaje de la vida personal o la coacción administrativa para elegir un trabajo aún no siendo este el que la persona elegiría no son si no una forma de sanción encubierta .
    No hablamos ahí de igualdad, ni de horizontalidad, si no de presión a la parte más débil de la sociedad que temporalmente o definitivamente se queda sin capacidad de vivir con dignidad.

  7. Gracias a tí por permitirme debatir en este lugar🙂

    En primer lugar quiero dejar claro que la cuestión no es si deben o no deben existir los servicios públicos ni, en concreto, los servicios asistenciales. En ese sentido, nadie ha decidido que las personas con necesidades de asistencia no puedan “decidir, participar, optar, avanzar”. Al contrario, la sociedad en su conjunto, y los poderes públicos como sus representantes, deben velar por proporcionar a los ciudadanos el marco en el que puedan desarrollar su vida de una manera completa: que puedan acceder a un trabajo, que puedan asociarse, acceder a una vivienda, que tengan seguridad, etc.

    Pero el estado solo debe proporcionar el marco. Quienes deben decidir, participar, optar o avanzar son los ciudadanos. Y si alguien se queda sin trabajo, entre todos sufragamos una prestación o un subsidio para que esa persona pueda continuar con su vida mientras busca otro empleo. Pero debe buscarlo porque ese es el pacto. No es una coacción, pero cuando uno aporta el dinero tiene derecho a poner condiciones. Cuando un banco te presta 200.000€ para comprar una casa, es para comprar una casa. Y si quieres gastártelos en un viaje, seguramente no te los preste. Del mismo modo, el estado (nosotros), pagamos un subsidio para ayudar a alguien en una situación difícil, no para pagarle unas vacaciones.

    Y eso persigue precisamente el objetivo de permitir que las personas que en cierto momento tienen un problema puedan reponerse y continuar con su vida de un modo independiente. En el caso del desempleo, que puedan formarse para mejorar sus capacidades y por tanto su competitividad en el mercado laboral (cursos) y que puedan seguir viviendo mientras lo hacen (subsidio). Pero si alguien sin trabajo que solicita una ayuda no quiere formarse ni aceptar alguno de los trabajos que se le proponen, está incumpliendo ese pacto.

    Una renta básica además de ser terriblemente costosa para las arcas del estado (que no son arcas de verdad, sino el dinero que se arranca del bolsillo de los ciudadanos) favorece la inacción, la pasividad y la renuncia a la mejora. No es una cuestión de justicia social porque no trata de paliar una desigualdad, sino que se otorga a todos sin estudiar quienes son los más necesitados. En el caso español, con 46 millones de ciudadanos, una renta básica de 300 euros mensuales supondría un gasto de casi catorce mil millones de euros mensuales (17% del PIB anual). ¿Cómo demonios puede financiarse eso si no es con una subida monumental de los impuestos que daría un frenazo en seco a la competitividad? Además, en caso de disponer de ese dinero para fines sociales, existen otras maneras mucho más eficaces de distribuírlos. Por otra parte, una renta básica universal no es un servicio localizado ni individualizado, ni trata de atender a personas en riesgo de exclusión.

    En resumen: servicios asistenciales, sí, pero para los que lo necesitan y para lo que lo necesitan. Eso garantiza la dignidad y favorece el desarrollo y la desaparición de las desigualdades.

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