El valor de los derechos y el valor de los valores

por idoiallano

Hace no mucho que Daniel Innerarity recordaba el fenómeno de la moralización de la vida pública en : Cuidado con los valores. Especificaba que este continuo recurso a la moral debilita otros puntos de vista como la política y el derecho

“A lo largo de la historia, los seres humanos hemos justificado hasta lo menos justificable apelando a los valores morales. Pero habría que preguntarse si con la actual inflación de discursos morales no se está poniendo de manifiesto algo más ideológico e inquietante para las democracias contemporáneas. Y es que el discurso de los valores puede ser la expresión de un cuestionamiento de la prioridad que en una sociedad democrática le corresponde a los derechos, el consentimiento, las garantías y las libertades individuales. Cuando hay una cultura política débil, la apelación a los valores en general, incluso aunque esté aparentemente destinada a fundar los derechos y libertades, acaba paradójicamente en el resultado opuesto: contestando los derechos y fragilizando las libertades individuales… Tal vez no sea moralmente correcto llamar la atención sobre la falta de evidencia de unos valores a los que se apela como realidades incontrovertibles, o advertir que el acuerdo sólo durará lo que tardemos en abandonar la generalidad de los principios y descender al áspero terreno de las concreciones. Se arriesga uno a pasar por alguien de convicciones escasas”

 

Ahora todo se nos endulza con valores: Hay que educar en valores, hay personas sin o con valores y la web social es una web “con valores”. Y cuándo preguntamos qué valores son esos que colectivamente se mantienen y comparten, se nos habla por supuesto de valores del humanismo y del progresismo. Y como decía Carlos Boyero el otro día, como si una persona de bien pudiera decir que se dedica al satanismo u otras lindezas, en lugar de al humanismo.

Lo cierto es que se me ocurren un montón de empresas comunes que los humanos podemos realizar con esos valores y que no acaban en nada bueno, empezando por la cooperación internacional para la invasión y guerra de Irak y terminando por la cocreación de la vuelta a la negación del evolucionismo proclamado por varias personalidades públicas, y alguna institución del estado muy recientemente.

En este orden de cosas, escuchaba a Carlos Domingo, Director de I+D de Telefónica  y Ethan Zuckerman del Berckman Center for Internet and Society,  en Sociedadred2008. Ambos realizarón una exposición brillante sobre “Innovación en la Sociedadred”, otro valor, pero las consecuencias a las que la aplicación de dicho “valor” en sus trabajos les permitían llegar, podían ser bien diferentes. Así en el caso de Domingo, el beneficio de la innovación a través de la colaboración, cocreación , etc. para la innovación, daba como resultado el empoderamiento de la empresa. Bien, se me dirá que no, que es el personal el que se aprovecha de tales valores. Pero Domingo lo dejó bien claro y se remitió a la Ley de Propiedad Intelectual para afirmar, a una pregunta de Zuckerman sobre la autoría final de tanta cocreación, que la que firma es de la empresa. No hay derechos intelectuales del personal a pesar de tantos valores. Y cito algunos de los que él mismo enunció y que no dejaron de emocionarme: conversación, inovación, cambio, etc.

Zuckerman no habló de valores, habló de necesidades y de escasez para plantear una innovación que permitiera a las personas en Africa poder ejercitar sus derechos humanos más elementales como el derecho a la vida y el derecho a la educación, etc. Habló de los derechos de las personas y su vulneración y de como hay ciertos lugares en el mundo en los que se necesita innovar para poder llevar una vida digna. Habló de personas en África y de sus creaciones. Habló de voces que quieren ser escuchadas en un mundo donde hay mucho ruido (Gloval Voices)

Y volviendo a los valores de nuestro entorno, el dospuntocerismo se nutre de este discurso moralizante para intentar introducirse en la sociedad actual. La política con valores se llama ahora politica 2.0. Y las personas con valores, son personas 2.0 Y si alguien tiene mucha experiencia 2.0 es mucho mejor porque tiene más valores. El urbanismo 2.0 es un urbanismo con valores. Y si bien es cierto que colaborar para diseñar el planeamiento entre todos/as con garantías de accesibilidad universal es excelente, no es menos cierto que lo que revaloriza esta colaboración es el derecho a la accesibilidad cuya consecución se garantiza a través de la participación. Otro derecho por cierto, el de la participación, que está en la base de lo 2.0. La participación no es un valor, es un derecho y hace que cualquier cosa que se haga mediante su ejercicio, eso sí, se revalorice.

Y termino con Innerarity:  “Nuestros actuales orientadores en materia moral están pensando en cómo recortar algún derecho o en cómo introducir un punto de vista particular y discutible como si fuera una verdad evidente. Se olvidan interesadamente de que hay un debate sobre el “valor de los valores”, e incluso un uso expresamente ideológico del lenguaje moral frente a la lógica de los derechos y deberes. No respetan a quien discrepa porque tampoco respetan la riqueza y complejidad de esos valores bajo cuya protección se encuentran siempre instalados con tanta comodidad”

Otras fuentes

Subirats, Joan. Politica y comunicación 2.0

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